Pruebas de vehículos autónomos: cómo los “coches blandos” están revolucionando las evaluaciones de seguridad

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La tecnología de conducción autónoma no se construye desde cero; está evolucionando a partir de los sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) existentes. Pero probar estos sistemas de forma segura y asequible presenta un desafío único. ¿Cómo pueden los fabricantes someter los vehículos autónomos a escenarios rigurosos del mundo real sin destruir vehículos ni correr el riesgo de sufrir lesiones humanas? La respuesta está en una innovación sorprendentemente simple: almohadas con ruedas gigantes y resistentes a los accidentes.

El auge de ADAS y la necesidad de pruebas realistas

Los ADAS se generalizaron hace aproximadamente una década, impulsado en gran medida por las calificaciones de seguridad. Euro NCAP, por ejemplo, empezó a otorgar puntuaciones más altas a los vehículos equipados con funciones como el frenado autónomo de emergencia (AEB). Esto creó una demanda en el mercado de estas tecnologías, pero también la necesidad de métodos de prueba eficaces que vayan más allá de las simulaciones por computadora.

Las pruebas de choque tradicionales son costosas y destructivas. Chocar repetidamente vehículos de gran tamaño entre sí rápidamente se vuelve insostenible. Ahí es donde empresas como AB Dynamics y Dynamic Research Inc. (DRI) intervinieron con su solución “Soft Car”.

El coche blando: un muñeco de pruebas de choque reinventado

El Soft Car no es una maravilla de la ingeniería de alta tecnología; es intencionalmente simple. Construido a partir de paneles livianos, se parece más a un proyecto de muebles de paquete plano que a un vehículo tradicional. El montaje tarda unos ocho minutos y el coche está diseñado para desmontarse en caso de impacto, evitando daños al vehículo de prueba. Esto garantiza que las pruebas puedan continuar sin costosas reparaciones o reemplazos.

La clave de su versatilidad es la “plataforma GST”, una base alimentada por baterías y controlada a distancia que convierte el Soft Car en un objetivo en movimiento. Esta plataforma puede simular una variedad de escenarios, desde curvas constantes hasta cambios de carril, e incluso vueltas enteras alrededor de una pista de carreras. A pesar de su construcción liviana, el Soft Car puede alcanzar velocidades de hasta 75 mph en la plataforma GST.

La evolución: luces traseras activas y escenarios dinámicos

Los avances recientes en ADAS basados en cámaras requieren pruebas más sofisticadas. Los sistemas ahora dependen de señales visuales como luces de freno e indicadores para tomar decisiones. Para satisfacer esta necesidad, AB Dynamics ha agregado un sistema de luces traseras activas al kit Soft Car. Estas luces recargables pueden controlarse de forma remota o programarse para imitar el comportamiento de conducción en el mundo real, incluidas secuencias de iluminación personalizadas.

Las luces en sí están diseñadas para ser resistentes a daños, utilizando LED flexibles y carcasas protectoras. Una sola carga de batería dura todo un día de prueba y los reemplazos se pueden cambiar rápidamente si es necesario. Rigurosas pruebas de durabilidad han demostrado que el Soft Car equipado con estas luces traseras puede soportar impactos repetidos a 62 mph sin sufrir daños.

El Soft Car representa un cambio fundamental en la forma en que se realizan las pruebas de vehículos autónomos: prioriza la eficiencia, la seguridad y la rentabilidad sin sacrificar el realismo.

El aumento de los “objetivos fáciles” en las pruebas ADAS no se trata sólo de ahorrar dinero; se trata de acelerar el desarrollo de sistemas autónomos más seguros. Al hacer que las pruebas sean más accesibles y menos destructivas, los fabricantes pueden iterar más rápido, perfeccionar sus algoritmos y, en última instancia, llevar al mercado vehículos autónomos con mayor confianza.