En febrero de 2002, Car and Driver reunió a un equipo de profesionales de pruebas en carretera para realizar una comparación sin límites de siete sedanes deportivos de precio medio. La misión: conducirlos con fuerza en el desafiante terreno de Virginia Occidental y emitir un veredicto sin adornos, sabiendo muy bien que los lectores reaccionarían con indignación o adoración. El resultado fue una evaluación cruda y brutalmente honesta del rendimiento, el manejo y el valor. Este informe revisa los hallazgos clave y ofrece contexto y análisis del panorama automotriz actual.
El desafío: los caminos de los Apalaches y la reacción de los lectores
El equipo de prueba, conocido internamente con apodos como “Chuck Pachetti” y “Spanky”, enfrentó no sólo caminos sinuosos de montaña sino también la inevitable reacción de los leales a la marca. Las suaves y pavimentadas carreteras de Virginia Occidental proporcionaron un campo de pruebas ideal, pero el contraste cultural entre los examinadores y la población local (camionetas, armas de fuego y desconfianza hacia los forasteros) añadió una capa inesperada a la experiencia. Esta no fue una prueba de carretera típica; Fue una colisión cultural con vehículos de alto rendimiento en el centro.
Los contendientes: una alineación diversa
Los siete sedanes representaban una variedad de fabricantes y filosofías, todos con precios entre $33,896 y $40,235. La alineación incluía el nuevo Cadillac CTS, recién salido de su debut; los probados BMW 330i y Audi A4 3.0 Quattro (ambos ganadores del 10Best); el Jaguar X-type 3.0; el manual del Lexus IS300; el Lincoln LS; y el Saab 9-3 Viggen, el único modelo turboalimentado y con tracción delantera. El hilo conductor era una transmisión manual de cinco o seis velocidades, un guiño a los conductores entusiastas.
Parte inferior del paquete: el Lincoln LS 2002
El Lincoln LS obtuvo el último lugar debido a su motor de baja potencia. A pesar de una suspensión sorprendentemente estable y una buena caja de cambios Getrag, su V-6 de 210 hp tuvo dificultades para mover el sedán de 3,690 libras con entusiasmo. El LS era 1,5 segundos más lento hasta las 60 mph que el BMW 330i, una desventaja fatal en esta competitiva clase. Si bien se manejó bien (alcanzando 0,84 g en la pista de derrape), la insuficiencia del motor eclipsó sus puntos fuertes. El veredicto: un sedán decente en la liga equivocada.
Conclusión clave: El LS destacó un defecto automotriz común: priorizar características (como una caja de cambios de alta calidad) sobre el rendimiento fundamental. Esto subrayó la importancia de hacer coincidir la potencia del motor con el peso del vehículo, una lección que sigue siendo relevante hoy en día.
Contendiente peculiar: El Saab 9-3 Viggen 2002
El Saab 9-3 Viggen consiguió el sexto puesto con su encanto poco convencional. Su motor turboalimentado de cuatro cilindros generaba 230 caballos de fuerza, lo que lo hacía sorprendentemente rápido (6,9 segundos a 60 mph). Sin embargo, su diseño de tracción delantera y su peculiar diseño, incluido un interruptor de encendido oculto en el portavasos, dividieron la opinión. El Viggen representaba la negativa de Saab a conformarse, un rasgo que atraía a los leales pero alejaba a los compradores tradicionales.
Por qué es importante: El Viggen sirve como recordatorio del valor de las marcas automotrices especializadas que adoptan la excentricidad. Si bien Saab finalmente se desvaneció, su identidad única sigue siendo un favorito de culto entre los entusiastas.
El Jaguar X-type 3.0: una mezcla de cosas
El Jaguar X-type 3.0 ocupó la quinta posición a pesar de su V-6 de 231 CV y su tracción total. Si bien estaba bien equipado y diseñado según la tradición británica, carecía del rendimiento que se esperaba de un Jaguar. El interior se sentía estrecho y el andar era rígido. El X-type representó el intento de Jaguar de bajar el precio sin sacrificar completamente el prestigio.
El desafío de la reducción del tamaño del lujo: El X-type ilustra los riesgos de diluir una marca de lujo. Si bien atrajo a compradores sensibles al precio, no logró ofrecer la experiencia de conducción que se espera de un Jaguar.
El Cadillac CTS: una apuesta audaz
El Cadillac CTS ocupó el cuarto lugar con su estilo agresivo y su impresionante manejo. Su rígido chasis y su tracción trasera entregaron 0,83 g en la pista de derrape, lo que lo convierte en un serio contendiente. Sin embargo, el diseño polarizador y la pesada dirección dividieron a los probadores. El CTS fue un movimiento audaz para Cadillac, que indica un compromiso con el rendimiento por encima de la comodidad.
La importancia del riesgo de diseño: El CTS demuestra que las marcas de automóviles a veces deben asumir riesgos para destacar. Si bien polarizó, su diseño radical llamó la atención y sentó las bases para el éxito posterior de Cadillac.
Conclusión: una instantánea de las tendencias automotrices de 2002
La comparación de Car and Driver de 2002 expuso tendencias clave: el auge de los sedanes de alto rendimiento, el choque entre lujo y asequibilidad, y la importancia de la identidad de marca. Los resultados de las pruebas subrayaron que la potencia bruta y el manejo son lo más importante para los entusiastas, mientras que la comodidad y el estilo atraen a un público más amplio. Los autos probados (Lincoln LS, Saab 9-3 Viggen, Jaguar X-type y Cadillac CTS) representaban diferentes enfoques para el mismo segmento de mercado, mostrando la diversidad de la ingeniería y el diseño automotriz en ese momento.





























