Jim Farley, director ejecutivo de Ford, sobre los vehículos eléctricos, la competencia y el futuro del óvalo azul

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El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, ha pasado los últimos cinco años dirigiendo al icónico fabricante de automóviles a través de un período de disrupción sin precedentes. Mientras Ford celebra su quinto aniversario bajo su liderazgo, la compañía enfrenta preguntas difíciles sobre su estrategia de electrificación, reveses recientes como la cancelación de la F-150 Lightning y una amortización de 19.500 millones de dólares. En una sincera entrevista con Car and Driver, Farley reflexiona sobre los errores cometidos, las lecciones aprendidas y la urgente necesidad de adaptarse en una industria dominada por competidores agresivos, particularmente de China.

La realidad del impulso a los vehículos eléctricos de Ford

Farley reconoce que el enfoque inicial de Ford hacia los vehículos eléctricos fue defectuoso, en parte debido al exceso de confianza generado por los picos de demanda posteriores a COVID. La pandemia creó un mercado artificial en el que los vehículos caros se vendían fácilmente, lo que provocó errores de cálculo sobre lo que los consumidores pagarían por las camionetas y los SUV eléctricos.

“El COVID fue totalmente una señal falsa… no habíamos diseñado bien los autos [eléctricos]”.

El punto de inflexión se produjo cuando los ingenieros de Ford diseccionaron un vehículo Tesla, revelando una asombrosa disparidad en el peso del arnés de cableado (70 libras más pesado y 1,6 kilómetros más largo en el Mach-E en comparación con el Tesla). Esto expuso un “prejuicio” profundamente arraigado dentro de la cultura de ingeniería de Ford, donde los enfoques heredados obstaculizaban la innovación.

La amenaza competitiva de China

La entrevista subraya una preocupación creciente: el rápido ascenso de China en el mercado de vehículos eléctricos. Farley admite que la industria subestimó la velocidad a la que los fabricantes de automóviles chinos como BYD, Great Wall y Geely superarían a los actores establecidos.

“Cualquiera en la industria automotriz que hace cinco años no sintiera que algo iba a suceder en China se estaba engañando… ¿Pero sabíamos que las compañías y las marcas locales mejorarían tan rápido? De ninguna manera”.

Los fabricantes chinos se han beneficiado del apoyo gubernamental masivo y de la voluntad de priorizar la producción de vehículos eléctricos en gran volumen y bajo costo. Su dominio no es sólo una amenaza futura; BYD ya supera en ventas a Tesla en volumen.

Las batallas internas de Ford

Farley también aborda la política interna histórica de Ford, que describe como un tema recurrente. La empresa ha luchado con luchas internas y departamentos aislados, lo que ha obstaculizado su capacidad para competir.

“Parece que [la política interna corrosiva] sólo ocurre cuando estamos en estado de estasis… No cuando estás en modo de desafío total”.

El camino a seguir: innovación y resiliencia

La visión de Farley para Ford implica adoptar vehículos definidos por software, invertir en sistemas de propulsión con bajas emisiones y priorizar la calidad, la seguridad y el costo. Destaca la necesidad de una nueva generación de ingenieros y líderes que no estén limitados por el pensamiento automotriz tradicional.

“No hay un manual… No puedes ir y mirar hacia arriba, ‘Oye, ¿cómo hago un EREV?'”

La empresa también está lidiando con las vulnerabilidades de la cadena de suministro, particularmente en los semiconductores. El director ejecutivo cree que relocalizar la fabricación de componentes críticos es esencial para una independencia a largo plazo.

Conclusión: Ford se encuentra en un momento crítico. La empresa debe superar obstáculos internos, adaptarse al cambiante panorama de los vehículos eléctricos y contrarrestar la creciente amenaza de los competidores chinos. La sincera evaluación de Jim Farley revela una empresa dispuesta a afrontar sus errores y adoptar un cambio radical, pero la carrera para asegurar su futuro está lejos de terminar.