Un nuevo proyecto de ley en Massachusetts, el Proyecto de Ley 4087, propone permitir que las ciudades y pueblos instalen cámaras de tráfico automatizadas capaces de imponer multas de 150 dólares por exceso de velocidad y violaciones de semáforo en rojo. Si bien sus defensores la enmarcan como una medida de seguridad pública, la legislación plantea importantes preocupaciones constitucionales y de privacidad.
Cómo funcionaría el sistema
El sistema propuesto funcionaría mediante citaciones civiles, no penales, enviadas por correo directamente al propietario registrado del vehículo, independientemente de quién conducía en ese momento. Los conductores tendrían 60 días para revisar las imágenes de la cámara, apelar la infracción o presentar una declaración jurada que identifique al conductor real. Los municipios tendrían la autoridad de decidir si participan o no y cómo se asignan las multas recaudadas.
El argumento a favor de la automatización
El representante estatal Orlando Ramos, patrocinador del proyecto de ley, insiste en que el objetivo es únicamente la seguridad vial. “Simplemente estamos tratando de mantener la seguridad en las carreteras”, afirmó Ramos, enfatizando que la legislación no está diseñada para generar ingresos para las ciudades. Esta afirmación se produce en medio de una creciente adopción de la aplicación automatizada de la ley en otros estados, como California, donde ya existen sistemas similares.
Privacidad y desafíos legales
Los críticos argumentan que la vigilancia generalizada con cámaras plantea riesgos para la privacidad personal. Si bien Ramos reconoce estas preocupaciones, sostiene que la naturaleza civil de las infracciones las distingue de la vigilancia criminal. Sin embargo, los precedentes legales de otros estados, como Florida, demuestran la posibilidad de impugnaciones constitucionales. En un fallo reciente de Florida se desestimó una multa por cámara de tráfico con el argumento de que el estado no pudo demostrar que el conductor era efectivamente el propietario del vehículo en el momento de la infracción, citando una naturaleza “cuasi criminal” de la sanción.
Contexto y tendencias más amplias
El debate en Massachusetts refleja una creciente tendencia nacional hacia la aplicación automatizada del control del tráfico. Los defensores afirman que estos sistemas reducen los accidentes y mejoran la seguridad vial, mientras que los opositores argumentan que son principalmente herramientas generadoras de ingresos que infringen las libertades civiles. El éxito de este proyecto de ley (y si enfrenta desafíos legales) probablemente dará forma al futuro de la aplicación de la ley de tránsito en el estado y más allá.
En última instancia, esta legislación representa un equilibrio entre la seguridad pública y la privacidad individual. La pregunta sigue siendo si los beneficios de la aplicación automatizada superan el potencial de extralimitación y erosión del debido proceso.






























