Porsche vendió un auto deportivo “nuevo” de $282 mil usado como vehículo de entrenamiento mecánico

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Porsche vendió un auto deportivo “nuevo” de $282 mil usado como vehículo de entrenamiento mecánico

Un hombre de Florida afirma que Porsche le vendió un 911 GT3 por 281.940 dólares que ya había sido utilizado ampliamente para la formación de técnicos, a pesar de ser comercializado como nuevo. La demanda alega que el vehículo fue desmontado y vuelto a montar repetidamente por aprendices, lo que generó dudas sobre el control de calidad y las prácticas de ventas de Porsche.

La venta engañosa

Abdul Azizi compró el Porsche 911 GT3 2022 en Porsche Warrington en Pensilvania, creyendo que solo se había utilizado para exhibición en el concesionario. El personal supuestamente le dijo que el automóvil tenía un kilometraje mínimo y sirvió simplemente para familiarizar al personal con el modelo. Sin embargo, la historia del vehículo fue drásticamente diferente.

Según documentos judiciales, el GT3 había sido asignado al Programa de Aprendizaje Tecnológico Porsche, donde se utilizaba como herramienta de formación práctica para mecánicos. Esto significa que los técnicos probablemente lo desarmaron y lo volvieron a armar varias veces, una práctica que debería descalificarlo para venderlo como nuevo.

Señales de alerta ignoradas

Azizi notó inconsistencias cuando solicitó la pegatina original para ventana. El concesionario afirmó que no estaba disponible y en su lugar proporcionó una hoja de construcción. Al día siguiente, Azizi descubrió la pegatina escondida en la guantera, estampada con “PCNA CAR NOT FOR SALE” en letras rojas.

Esto debería haber sido una clara señal de advertencia, pero los problemas aumentaron. Poco después de la entrega, el GT3 desarrolló graves problemas eléctricos. Un técnico certificado por Porsche encontró evidencia de desmontaje previo durante la inspección.

Problemas mecánicos y acciones legales

Una inspección más detallada reveló que parte del tren de aterrizaje se había reinstalado incorrectamente, lo que confirma que el automóvil había sido manipulado. A pesar de los repetidos intentos de reparación, el vehículo permaneció inutilizable durante largos períodos. Azizi ahora está emprendiendo acciones legales, citando el estado del automóvil como un incumplimiento de la garantía y prácticas de venta engañosas.

Este caso destaca un posible problema sistémico en el que Porsche puede priorizar las ganancias sobre la transparencia, vendiendo vehículos con historias no reveladas que comprometen la confianza y la seguridad del comprador.

La demanda plantea preocupaciones sobre los procedimientos internos de control de calidad de Porsche y si los clientes pueden confiar en los concesionarios para representar con precisión la condición de las compras de alto valor.