Tesla suspenderá la producción del sedán Model S y del SUV Model X a nivel mundial, lo que marcará el final de una era para dos vehículos que alguna vez definieron el mercado de vehículos eléctricos (EV). Si bien ya no está disponible en el Reino Unido desde hace dos años, este movimiento indica una retirada total de las ventas globales.
Un legado de innovación
El Model S, lanzado en 2012, y el Model X (2015) fueron fundamentales para establecer a Tesla como un fabricante líder de vehículos eléctricos. Estos vehículos establecen un alto estándar en cuanto a rendimiento eléctrico, diseño y equipamiento interior. A pesar de su éxito, ambos modelos han permanecido en producción durante más de una década, lo que los hace relativamente envejecidos en la industria automotriz en rápida evolución.
¿Por qué ahora? Ventas en declive y giro estratégico
La decisión de poner fin a la producción se produce en medio de la primera caída de ingresos de Tesla. El estancamiento de las ventas del Model Y y el Model 3 de gran volumen, junto con la débil demanda del polarizador Cybertruck, contribuyeron a una caída de las ganancias del 61% en el último trimestre de 2023. Esta presión financiera probablemente aceleró la decisión de Tesla de reasignar recursos.
El futuro es autónomo: la robótica y la inteligencia artificial ocupan un lugar central
En lugar de reemplazar el Model S y el Model X, Tesla está redoblando su apuesta por la conducción autónoma, la inteligencia artificial y la robótica. La fábrica de California utilizada anteriormente para estos modelos ahora se centrará en la producción en masa del robot humanoide Optimus. La empresa también ha invertido mucho en el desarrollo de su Robotaxi sin conductor, lo que indica un claro cambio en las prioridades estratégicas.
La medida de Tesla refleja una tendencia más amplia en la industria automotriz: un creciente enfoque en el software, la automatización y las nuevas soluciones de movilidad por encima de la producción tradicional de vehículos.
A pesar de recibir actualizaciones importantes el año pasado, incluidos cambios importantes introducidos con la edición Plaid en 2021, Tesla ha optado por priorizar su futuro en tecnologías impulsadas por IA. El fin de los Modelos S y X representa una remodelación deliberada de la identidad de Tesla: de un fabricante de vehículos eléctricos premium a una potencia de robótica e inteligencia artificial que da prioridad a la tecnología.





























