Toyota está respondiendo a un aumento en los robos de vehículos – particularmente de sus modelos HiLux, LandCruiser 300 y Prado – implementando “medidas de protección avanzadas” no reveladas y trabajando con las fuerzas del orden para acabar con las operaciones criminales. Las medidas de la compañía se producen cuando los ladrones explotan cada vez más las vulnerabilidades de los vehículos para robar automóviles para exportarlos, principalmente a destinos como los Emiratos Árabes Unidos.
El problema: robo organizado y explotación del bus CAN
Investigaciones recientes en Queensland y Victoria han descubierto sofisticados sindicatos de robo de automóviles que tienen como objetivo los vehículos Toyota. Estos grupos evitan los sistemas de seguridad accediendo al puerto de bus CAN, una red de comunicación central dentro del automóvil, lo que les permite desactivar alarmas y dispositivos de seguimiento. Las autoridades estiman que un solo sindicato que opera en Brisbane robó 60 vehículos valorados en alrededor de 8 millones de dólares solo a finales de 2025.
Este no es un crimen aleatorio; es un esfuerzo organizado. Los vehículos robados a menudo se envían al extranjero, lo que dificulta su recuperación. La facilidad con la que los ladrones aprovechan las vulnerabilidades pone de relieve un problema más amplio: los automóviles modernos, aunque tecnológicamente avanzados, aún pueden verse comprometidos con las herramientas adecuadas.
La respuesta de Toyota: mejoras de seguridad y accesorios
Toyota ya ha implementado mejoras de seguridad no reveladas en los modelos más nuevos de HiLux, LandCruiser 300 y Prado. La empresa se niega a detallar públicamente estas medidas para no dar a los ladrones un plan para eludirlas.
Sin embargo, estas actualizaciones no están disponibles de forma retroactiva para vehículos más antiguos. Los propietarios de modelos existentes no recibirán actualizaciones inalámbricas ni correcciones similares. Toyota también está desarrollando accesorios inmovilizadores aprobados de fábrica, pero la compatibilidad entre todos los modelos sigue siendo incierta.
Para los clientes cuyos vehículos ya han sido robados, Toyota planea priorizar las entregas de reemplazo para reducir los tiempos de espera. Esta es una respuesta directa a la creciente frustración de los propietarios atrapados en largas colas.
Llamadas regulatorias y de aplicación de la ley
Toyota colabora activamente con la policía de Queensland y Victoria, compartiendo inteligencia sobre métodos de robo y ayudando a identificar las herramientas que utilizan los delincuentes. La compañía también aboga por una regulación más estricta de los dispositivos que facilitan el robo de vehículos, incluidos los utilizados por cerrajeros y mecánicos.
Las recientes redadas policiales han dado lugar a siete arrestos y 380 cargos, y las autoridades han incautado vehículos robados escondidos en contenedores de transporte en Brisbane y Melbourne.
“Estamos comprometidos a mejorar continuamente la seguridad de los vehículos”, afirmó Toyota en un comunicado, “y a trabajar con las autoridades para contrarrestar la eficacia de los métodos de robo”.
La situación subraya la necesidad de medidas de seguridad proactivas en la industria automotriz. Las crecientes tasas de robo están obligando a los fabricantes de automóviles a adaptarse y a las autoridades a intensificar la aplicación de la ley. La respuesta de Toyota es una señal de que la seguridad de los vehículos seguirá siendo un campo de batalla entre fabricantes, ladrones y reguladores.






























