El exclusivo Bugatti Galibier, una obra maestra olvidada de principios de la década de 2010, ha reaparecido en imágenes y videos recientes. Este sedán de cinco puertas, propulsado por un motor W16 sobrealimentado, representa un fascinante momento hipotético para la marca, mostrando un nivel de lujo y potencia que incluso supera los estándares actuales.
Un experimento secreto de la era Piëch
El Galibier fue desarrollado durante el reinado de Ferdinand Piëch, el ambicioso ex presidente del Grupo Volkswagen. El automóvil se construyó sobre un chasis Bentley Arnage modificado, pero por lo demás no se parece en nada al vehículo donante. Su motor W16 de 8.0 litros, a diferencia de la configuración quad-turbo del Veyron, utilizaba sobrealimentadores gemelos e incluso podía funcionar con etanol. El motor generaba alrededor de 1.000 caballos de fuerza, priorizando el torque a bajas revoluciones para una experiencia de gran turismo más refinada.
El Galibier pesaba mucho más que el Veyron debido a su tamaño y a su equipamiento de lujo. A pesar de esto, Bugatti optó por la sobrealimentación para mejorar el par a bajas revoluciones, más adecuado para un gran turismo.
Un interior lujoso como ningún otro
El interior del Galibier es un testimonio del exceso. Cada superficie está revestida de cuero fino y madera pulida. A diferencia de la cabina minimalista del Veyron, el Galibier cuenta con un gran grupo de instrumentos digitales, una pantalla táctil de montaje bajo e incluso una pantalla orientada hacia atrás que se eleva desde la consola central. Los asientos traseros están esculpidos individualmente, separados por un apoyabrazos forrado en cuero y una consola de longitud completa.
Pero la característica más extravagante es un compartimento oculto que revela un reloj de pulsera de 100.000 dólares, un detalle que resume perfectamente el lujo exagerado del Galibier.
Por qué nunca llegó a producirse
Bugatti presentó el Galibier en 2009 para medir el interés de los clientes. Sin embargo, la empresa finalmente decidió no producirla, temiendo que diluyera la identidad de la marca. Bugatti todavía estaba estableciendo su reputación en torno al conquistador Veyron, y a los ejecutivos les preocupaba que un sedán orientado al lujo confundiera a los compradores.
El espíritu del Galibier puede perdurar en modelos futuros. El nuevo hipercoche Tourbillon de Bugatti ofrece una configuración de ocho escapes similar a la del Galibier, y con el modelo con motor V16 agotado hasta 2029, la compañía puede reconsiderar una segunda línea de modelos. El Galibier representa una visión audaz del lujo que podría regresar en una nueva forma para los ultrarricos.
El Galibier fue una oportunidad perdida, pero nos recuerda que Bugatti necesitó una década para vender los 450 Veyron. Un sedán o un liftback probablemente habría sido aún más difícil de vender si hubiera entrado en producción a mediados de la década de 2010.






























