Xiaomi y Ford niegan empresa conjunta de vehículos eléctricos en medio del escrutinio político de EE. UU.

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Los rumores de una posible colaboración entre Ford y el gigante chino de vehículos eléctricos Xiaomi provocaron rápidos desmentidos por parte de ambas compañías, destacando las intensas presiones políticas y económicas que rodean el mercado mundial de vehículos eléctricos. La especulación, reportada por primera vez por el Financial Times, sugería que Ford estaba en conversaciones con Xiaomi y otros fabricantes de automóviles chinos –incluido BYD– para establecer operaciones conjuntas de fabricación de vehículos eléctricos dentro de los Estados Unidos.

El informe inicial y las refutaciones rápidas

El artículo del Financial Times, que cita cuatro fuentes anónimas, afirmaba que Ford había estado explorando una empresa conjunta con Xiaomi para construir vehículos eléctricos a nivel nacional. Esto siguió a los elogios públicos del director ejecutivo de Ford, Jim Farley, por la tecnología china de vehículos eléctricos, en particular el Xiaomi SU7, que, según se informa, ha estado conduciendo. Ambas empresas se apresuraron a desestimar las afirmaciones por considerarlas falsas.

“Esta historia es completamente falsa”, afirmó Ford inequívocamente. Xiaomi añadió que “no tiene planes” de colaborar con Ford en EE.UU., citando su actual falta de operaciones en el mercado americano.

Por qué esto es importante: geopolítica y dominio de los vehículos eléctricos

El rápido desmentido subraya la sensibilidad de cualquier posible asociación entre un importante fabricante de automóviles estadounidense y una empresa china. La administración Biden ya ha implementado políticas que bloquean efectivamente los vehículos eléctricos chinos debido a preocupaciones de seguridad nacional. Cualquier colaboración probablemente enfrentaría una feroz oposición de Washington, y algunos legisladores, como el representante republicano John Moolenaar, advirtieron contra “dar la espalda a los socios estadounidenses y aliados”.

La tendencia subyacente es clara: Estados Unidos está decidido a mantener el control sobre su cadena de suministro de vehículos eléctricos, por temor a la dependencia de China en una industria crítica.

La posición inesperada de Trump

Incluso el expresidente Donald Trump ha ofrecido una perspectiva sorprendente, sugiriendo que daría la bienvenida a que las empresas chinas construyeran fábricas en Estados Unidos y emplearan trabajadores estadounidenses. Esta postura contrasta con la política más amplia de Estados Unidos de restringir las importaciones de vehículos eléctricos chinos, pero se alinea con el énfasis de Trump en la creación de empleo a nivel nacional.

El panorama más amplio

El rumor fallido de este acuerdo plantea una pregunta crítica: ¿Cómo navegará Estados Unidos en el panorama de vehículos eléctricos en rápida evolución? A pesar de las restricciones actuales, la presión para asegurar una tecnología de vehículos eléctricos avanzada y asequible podría eventualmente obligar a hacer concesiones. La carrera mundial por el dominio de los vehículos eléctricos está lejos de terminar y las realidades políticas seguirán dando forma a la trayectoria de la industria.

En última instancia, la rápida negación de ambas partes pone de relieve los actuales obstáculos políticos y económicos a la cooperación entre Estados Unidos y China en el sector de los vehículos eléctricos. A pesar de algunas excepciones en la retórica, el sentimiento predominante en Washington sigue siendo de cautela y proteccionismo.