Se ha roto una barrera simbólica. Por primera vez, un vehículo eléctrico de producción ha recorrido más de 1.000 kilómetros con una sola carga. El Tesla Owners Club Italia lo logró con un Tesla Model S 100D. Recorrieron exactamente 1.078 kilómetros. La carrera duró 29 horas por las carreteras de Salerno, Italia.
Elon Musk rápidamente elogió la hazaña. El director ejecutivo de Tesla acababa de lanzar el Modelo 3, por lo que era el momento oportuno. Pero no se trataba de un rendimiento máximo. Se trataba de eficiencia.
El equipo utilizó “hipermiling”. Esta técnica lleva los coches de combustión interna y eléctricos a sus límites absolutos. Conduces a una velocidad constante. Frenas lo menos posible. ¿El objetivo? Maximizar la distancia por unidad de energía.
Cómo superaron la barrera del alcance
Las condiciones para este disco eran estrictas. Un alguacil selló el puerto de carga. Nadie podría añadir jugo a mitad de camino. El coche rodaba sobre neumáticos de baja resistencia a la rodadura. Estos neumáticos reducen la energía perdida por la fricción.
Dentro de la cabaña, era básico. El aire acondicionado estaba apagado. La velocidad se mantuvo en unos lentos 40 km/h. Eso no es un crucero por carretera. Es un rastreo. Usaron el piloto automático para mantener ese ritmo. El sistema manejaba los ajustes de dirección y acelerador.
El récord anterior lo estableció en junio un Tesla Model S P100D en Bélgica. Ese coche recorrió 901,2 kilómetros. No alcanzó la marca de las cuatro cifras. Esta vez la brecha era amplia.
Mundo real versus límites teóricos
Seamos claros. Así no es como se conduce a un viajero diario. La conducción en el mundo real exige control climático. Requiere lidiar con el tráfico. Significa aceleración ocasional para incorporarse o adelantar.
El propio simulador en línea de Tesla cuenta una historia diferente. Para el Model S 100D, citan una autonomía de 551 kilómetros. Esa cifra supone velocidades de carretera de 100 km/h. También supone que el aire acondicionado está funcionando. La temperatura exterior se fija en 20 grados centígrados.
Comparemos esas cifras con los 1.078 km recorridos en Salerno. La diferencia es marcada. Destaca la enorme brecha entre los máximos teóricos y el uso práctico.
Sin embargo, el logro importa. Demuestra que 1.000 kilómetros de autonomía son físicamente posibles con la tecnología de batería actual. La brecha entre la realidad y este récord se está cerrando. Las mejoras en la batería están en el horizonte. La base ya está ahí.
Recién estamos comenzando. La infraestructura todavía se está poniendo al día. ¿Pero los coches? Nos están dejando atrás.




























